Valoración de la calidad y el mantenimiento de las playas

En las últimas décadas la ocupación de la costa por parte del hombre ha sido masiva, rápida y acultural produciéndose un proceso de litoralización y turistificación acelerado, modificando el paisaje y sus características naturales y tradicionales. Estas actuaciones de desnaturalización han creado en muchas ocasiones la degradación completa del litoral.

Al ser estos espacios litorales clave para la economía el sector turístico, hay un interés creciente en convertir las playas y la costa en un producto más, sujeto a parámetros de control de calidad propios de empresas o sistemas productivos, con una concepción del espacio litoral como producto turístico sin tener en cuenta su dimensión de ecosistema natural y frágil. Las respuestas a esta situación no suelen buscarse en el propio sistema sino que se opta por tratar a las playas como ‘empresas’ aplicando medidas de gestión que nada tienen que ver con su funcionamiento natural.

El enfoque de la calidad de servicio se centra en las discrepancias entre las expectativas de los usuarios y sus percepciones, discrepancias que en muchas ocasiones son fruto de una venta publicitaria que no concuerda con la realidad. Para establecer indicadores de calidad de playas normalmente se estudian parámetros físicos, biológicos y sociológicos que permitan discriminar las “playas de calidad” respecto a las que no lo son.

En este sentido las Banderas Azules, las normas de calidad ISO 9001 y 14000, la Q de Calidad o el sistema de gestión EMAS, son mecanismos con los que las autoridades públicas cuentan para gestionar la calidad y el buen estado de las playas y ofrecer a sus usuarios y visitantes mejoras constantes año tras año. Cada una de estas normas tiene un nivel de exigencia diferente, pero todas tienden a prestigiar en mayor o menor grado al arenal que consigue estos títulos, y por ende, a la zona adyacente o de influencia. De este modo las medidas de gestión se configuran como una herramienta de marketing para las playas. La importancia de acreditar la calidad y la gestión de las playas reside en el hecho de que muchas playas representan importantes ingresos sobre los que gravita un elevado porcentaje económico de los municipios costeros. Por tanto, mejorar y acreditar dicha mejora, conjuntamente con el respeto al medio ambiente, se convierte en un elemento esencial para captar y conservar visitantes e ingresos.

Desde QU4TRE pensamos que en la mayoría de los casos las medidas de gestión se aplican en espacios turísticos maduros y consolidados. La apuesta por estas medidas responde a la necesidad de mejora de la imagen de los espacios litorales turísticos artificializados y en declive, y no tanto a su mejora geoambiental, y están encaminadas en muchas ocasiones en la revalorización del espacio para evitar su declive. La aplicación de estas cuatro medidas de gestión convierte teóricamente las playas urbanas o turísticas y más artificiales en playas de primera, a la vez que considera las playas situadas en espacios naturales como playas de segunda categoría.

Obviamente, esta categorización se basa en la simple ocupación del espacio y en las demandas de los usuarios, empresarios y políticos; es decir, se trata de una apuesta hacia la oferta de servicios. Des de QU4TRE creemos que se tendrian que introducir cambios en estas medidas, con parametros que tengan presentes valores de paisaje, geológicos, geomorfológicos

Qué opinas de estas medidas de gestión?

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